• Zúñiga, miembro del Comité Constituyente en representación del Partido Liberal y una de las voces que tempranamente abogó por la aprobación de la paridad, fue invitada a participar del conversatorio sobre proceso constituyente que se llevó a cabo este martes 10 de marzo en dependencias del Instituto de Estudios Judiciales.
  • En la actividad intervino también María Cristina Escudero, Doctora en Ciencia Política UC y académica del Instituto de Asuntos Públicos de la Universidad de Chile, quien se centró en las características que tiene el proceso de elaboración de una nueva constitución política.

La certeza de que la paridad de género debiera alcanzar también a la Judicatura expresaron ayer las académicas Alejandra Zúñiga y María Cristina Escudero en un conversatorio realizado en la sede del Instituto de Estudios Judiciales en el marco de las actividades conmemorativas del Día Internacional de la Mujer organizadas por la Comisión de Derechos Humanos y Género de la Asociación de Magistrados junto a las Regionales Santiago y San Miguel.

Las expositoras abordaron distintos aspectos que contribuyen a comprender las características que tiene el proceso constituyente que viven chilenas y chilenos de cara al plebiscito del próximo 26 de abril.

María Cristina Escudero explicó cómo se gestan los cambios constitucionales y la particularidad que reviste este camino en cada país en el entendido de que no existe un modelo igual al otro. En su opinión, lo único que hermana a estos procesos es el convencimiento de que se han agotado todas las instancias democráticas para resolver los temas que reclama la ciudadanía, por lo que pensar en redactar una nueva carta fundamental se presenta como la única opción.

“ Hay procesos constituyentes que se inician cuando los ciudadanos quieren un cambio radical en las estructuras de poder, pero ese no es el caso de lo que estamos viviendo en Chile. Lo que acá gatilla esta necesidad de cambio es el haber identificado en la actual Constitución una serie de trabas que impiden la toma de decisiones”, puntualizó Escudero. “Cuando los ciudadanos no se sienten representados por la ley que los rige se produce un clima de desacato o desobediencia. En pocas palabras, lo que se desea con una nueva carta fundamental es resolver el tema de la legitimidad” dijo la académica.

La especialista relevó a su vez que la Constitución del ’80, a pesar de haber sido modificada en 31 oportunidades enfrenta hoy un severo cuestionamiento por carecer de legitimidad de origen, de suerte que para un amplio sector no ofrece un marco normativo adecuado a los desafíos que en todo orden de cosas enfrenta hoy la sociedad chilena. 

Escudero concluyó enfatizando que no existe ningún proceso constituyente igual al otro, ni en su génesis ni en su desarrollo. Y en este punto hizo notar que nuestro proceso tiene una particularidad:  “El chileno no es un proceso liderado por una sola persona. Claramente no hay un liderazgo que podamos identificar. Hasta el momento lo que vemos es el resultado de una participación ciudadana espontánea y masiva”. Lo que ha juicio de la abogada debiera, en algún punto del proceso, abordarse y resolverse para garantizar el éxito del mismo.

La segunda parte del conversatorio versó sobre la paridad de género en el proceso constituyente y estuvo  a cargo de la abogada Alejandra Zúñiga, académica de la Escuela de Derecho de la Universidad de Valparaíso y una de las voces que tempranamente advirtió que de no asegurarse la paridad de género en el órgano mandatado para redactar la nueva constitución, se pondría en juego seriamente la legitimidad democrática y la credibilidad del proceso.

La intervención de Zúñiga se produjo a pocos días de que el Congreso Nacional aprobara  una fórmula para garantizar la paridad de género en las candidaturas para la integración del órgano constituyente que, eventualmente, se conforme para la creación de una nueva Constitución Política, tras el plebiscito de abril próximo. Hecho que la abogada aprovechó de celebrar durante una exposición en la que entregó una panorámica de la discriminación que sufren las mujeres en la esfera profesional y de las injusticias que enfrentan en el ámbito privado. 

“Si tenemos paridad podremos trabajar para que la nueva Constitución incorpore compromisos serios que consideren nuestros intereses particulares. Por ejemplo, que el Estado  nos garantice una vida libre de violencia  física y psicológica; que el Estado se comprometa a reconocer el derecho a ser remuneradas por las tareas de cuidado de hijos, enfermos y ancianos o que nuestros derechos reproductivos y sexuales queden resguardados entre muchos otros que tenemos las mujeres”.

Consultada sobre la inclusión del principio de paridad de género en una nueva Constitución, Zúñiga señaló que sería deseable que la paridad tuviese rango constitucional para asegurar la integración paritaria, por ejemplo, en la conformación de todos los órganos de estado, especialmente los de mayor jerarquía como el Poder Judicial.

La actividad fue presentada por el Presidente del Instituto de Estudios Judiciales, Mauricio Olave y moderada por la Coordinadora de la Comisión de Derechos Humanos y Género de la ANM, Isabel Margarita Zúñiga.